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Síndrome del impostor

By Pythonesa on 03 Jun 2024
Reunión con una figura grande etiquetada como impostor entre figuras más pequeñas sentadas programando con la cara del impostor menos una que tiene cara de humana.

¿Tenés la sensación de que no sabes o no sos lo suficiente para lo que estás haciendo? Bueno, todos pasamos por eso! Entenderlo e identificarlo es el primer paso para superarlo y si estás leyendo esto supongo que es porque sentís algo de eso, asi que no te desanimes y espero que mi experiencia te sirva!


¿Qué es un síndrome del impostor?


Básicamente el síndrome del impostor es esa sensación interior de falsedad intelectual que afecta a algunas personas a pesar de sus éxitos.

Te hace sentir que no mereces el éxito que hayas logrado y puede que te cause temor ser juzgado y que te descubran como un impostor.

En el mundo del desarrollo de software, el síndrome del impostor puede ser identificado ya que nos lleva a procurar trabajar solos, evitar exponerse a críticas sobre nuestro trabajo y hacer horas extras innecesarias.


¿Qué causa el síndrome del impostor?


Puede que si estás sufriendo del síndrome del impostor hayas leído que traumas infantiles, autoestima, etc, y puede que sea tu caso, pero también es que muchas veces en el mundo tech el síndrome del impostor no está ligado a cosas negativas del pasado o del presente y simplemente se da por la naturaleza del trabajo (deadlines, necesidad de estudiar continuamente, responsabilidades, etc) y la autoexigencia.


Mi historia contra el síndrome del impostor


Lo primero para mi fue dejar de lado la creencia de que no estaba lista y de que necesitaba aprender mucho más para afrontar nuevos retos.

Darme cuenta de que con las aptitudes y los conocimientos que tenía, que en esa época no eran mucho más que con los que había salido de la carrera y lo que había aprendido en unos meses de trabajo, habían personas a las que les importaba lo que pudiera opinar y aportar y que encima creían que era la persona indicada para tareas que yo creía que no iba a saber ni como empezar a hacer fue probablemente una de las cosas más difíciles a las que me enfrenté en mi vida.

Tuve que analizarme a mi misma y a la situación, redescubrir mis talentos y mis capacidades.

Y fue el momento en el que me di cuenta de que el hecho de buscar las soluciones o buscar a la mejor persona a quien preguntarle y no temer hacerlo junto a mis ganas de seguir aprendiendo y mi total falta de vergüenza al momento de dar mi opinión super junior ante cualquier situación que se planteara en el equipo eran las herramientas más poderosas que tenía en ese momento, no mis pobres conocimientos, y de que no tenía nada de que avergonzarme por ello, es más, eran esos los motivos por los que confiaban en que iba a poder afrontar nuevos retos (y lo que me dió confianza a mi misma para hacerlo una vez me di cuenta también).


Sin embargo, la segunda vez que sufrí el síndrome del impostor fué más difícil de superar ya que al mismo tiempo me estaba enfrentando a una decisión que podía afectar toda mi carrera ya que implicaba cambiar de area y mi vida.

Ya sentía que podía enfrentar cualquier proyecto de desarrollo que me pusieran delante, y a pesar de que me atraía un montón el area de ciberseguridad y algo con lo que jugaba bastante nunca lo había tocado a nivel profesional, era comenzar todo de nuevo en un area más exigente y con más responsabilidades.

No les voy a mentir, estuve paralizada y casi no lo hago.

Por suerte, de nuevo después de un análisis muy difícil que me hizo enfrentarme con lo peor de mi, llegué a la conclusión de que no podía dejar que mis miedos que básicamente en mi caso se basaban en mi comodidad, en pensar en todo el tiempo que había invertido intentando ser la mejor desarrolladora que podía ser, en todos los conocimientos que ya había adquirido y que no iban a servirme, a no poder llegar a un nivel similar en la nueva area, al miedo de volver a ser la que no tenía ni idea de lo que tenía que hacer, a la incertidumbre de cambiar totalmente de entorno y compañeros y cosas por el estilo.


Pero ésta vez no me bastó unicamente con descubrir cosas de mi misma que me estaban frenando, afrontarlas y por fin animarme a dar el salto.

Luego de comenzar con el nuevo trabajo, toparme con todo un universo nuevo me sentía inútil y sobrepasada por las expectativas de mis jefes y compañeros…

Sentía que por más que hacía el trabajo que se suponía que debía hacer, nunca lo hacía tan bien como podría haberlo hecho otra persona del equipo y el hecho de que cuando había una crisis me hicieran a un lado simplemente validaba todos mis temores. No era buena para dedicarme a la ciberseguridad.

La ansiedad que sentía de que en cualquier momento iban a decirme que no servía para el trabajo se mezclaba con la depresión que me causaba toda la situación.

Resulta que mi jefe se dió cuenta y lo que me pasaba no era algo tan raro, me hicieron ver a una psicóloga y en ese momento para mi fue como si me hubieran dicho “no solo no servís para nada sino que necesitas ayuda” y mientras yo sentía que mi vida se desmoronaba cada vez más y lo único que se me pasaba por la cabeza era renunciar y dedicarme de nuevo al desarrollo donde era todo tan feliz.


Unos meses de terapia y varias luchas internas por lograr ver que si estaba avanzando y que dentro de los conocimientos que iba adquiriendo lograba cumplir con mis tareas de la mejor forma posible, me hicieron ver (aparte de lo obvio de que no podía estar al mismo nivel que alguien que llevaba años haciendo ese trabajo) que con la única que debía competir era conmigo misma y haciendo eso era mucho mejor que cuando había comenzado.


Por supuesto, el síndrome del impostor puede no haber sido lo único, pero jugo un papel importante en éstas situaciones.

Lo que puedo decirles es que, superarlo muchas veces implica luchar contra cosas que llevamos con nosotros, recuperar la confianza, superar miedos. Analizar lo que hacemos y lo que necesitamos nos puede dar herramientas para combatirlo. Y sobre todo que hablar y buscar ayuda cuando sentimos que nos supera es la mejor decisión que podemos tomar.


En mi caso, no sería quién soy hoy (no solamente por mi trabajo, sino por todas las experiencias que viví a partir de él que en gran medida han forjado lo que soy) si no lo hubiera superado.


Espero que lo que les compartí les sirva para algo! Y si están pasando por algo similar, acá siempre tienen a alguien con quién pueden hablar al respecto.