
¡Hola! Hoy quiero compartir algo personal que influye en mi día a día y que tiene mucho que ver con la relación que tengo con la tecnología: tengo autismo. ¿Y qué? Esto nunca me ha detenido, al contrario, me ha dado habilidades únicas que hacen que pueda destacar en lo que hago.
Desde pequeña, he aprendido a entender y aprovechar mis diferencias… lo que no siempre ha sido fácil, pero me ha permitido desarrollar estrategias y adaptaciones que potencian mi rendimiento. Me encanta trabajar en proyectos donde la lógica y estructura son clave. Digamos que la atención al detalle es mi fuerte, lo que asegura que lo que hago sea minucioso y preciso.
Mi capacidad de hiperfoco me permite sumergirme en tareas complejas y resolver problemas con precisión y eficiencia. Sigo reglas y procesos estrictos para mantener altos estándares de calidad y seguridad. La consistencia es clave en mi trabajo, y mi habilidad para seguir procedimientos meticulosos garantiza que los proyectos al final sean confiables y robustos.
Aprendí a manejar los desafíos del TEA desarrollando estrategias, como listas detalladas y cronogramas, que me ayudan a mantener el control con mis tareas. Prefiero trabajar en un entorno tranquilo, y cuando no, utilizo auriculares con cancelación de ruido para minimizar las distracciones y me aseguro de tomar descansos regulares para evitar la sobrecarga sensorial.
Yo creo, por mi experiencia, que la neurodiversidad favorece a la industria tecnológica. ¡Las diferencias no son debilidades sino super poderes! O, como a un amigo le gusta decir, “¡las diferencias no son bugs, son features!”
¡Gracias por leer!